|
"Papá
tiene que hacerse amigo de los hijos. No tiene más remedio que
esforzarse en esto, porque llega un momento en que los niños, si
papá no les ha hablado, van con curiosidad -de una parte razonable
y de otra malsana- a preguntar cuáles son los orígenes de
la vida. Se lo preguntan a un amigote sinvergüenza, y entonces miran
con asco a sus padres.En cambio, si tú -porque lo has seguido desde
niño y ves que es el momento- le dices noblemente, después
de invocar al Señor, cuál es el origen de la vida, el niño
irá a abrazar a mamá porque ha sido tan buena, y a ti te
dará unos besos con toda su alma y dirá: ¡qué
bueno es Dios!, que se ha servido de mis padres, dejándoles una
participación en su poder creador. No lo dirá así
la criatura, porque no sabe; pero lo sentirá. Y pensará
que vuestro amor no es una cosa torpe, sino una cosa santa".
Enxomil (Oporto), 31.X.1972
|
|