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"Desde
el primer momento, los hijos son testigos inexorables de la vida de sus
padres. No os dais cuenta, pero lo juzgan todo, y a veces os juzgan mal.
De manera que las cosas que suceden en el hogar influyen para bien o para
mal en vuestras criaturas. Procurad darles buen ejemplo, procurad no esconder
vuestra piedad, procurad ser limpios en vuestra conducta: entonces aprenderán,
y serán la corona de vuestra madurez y de vuestra vejez. Sois para
ellos como un libro abierto".
Pozoalbero (Jerez de la Frontera), 12.XI.1972
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