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"Haz
esto con tus hijos. No te des por enterado, si te engañan alguna
vez. Compréndelos, discúlpalos: ¿acaso tú
y yo no hemos hecho lo mismo con Nuestro Señor, y hemos vuelto?
Que se den cuenta de que eres el mejor amigo, de que nadie les quiere
tanto como su padre y su madre. Verás cómo los chicos están
orgullosos de esto. Pero no pretendas que sean santos de pies a cabeza.
Santos en la tierra no hay ninguno".
El Prado (Madrid), 18.XI.1972
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